Me cisco en López Obrador

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El ínclito, inefable e impresentable López Obrador, a la sazón dictadorzuelo de Méjico, se ha descargado con una inmunda cartita al Rey en la que le pide lo que ustedes ya saben. Sobre el particular tres apuntes:

* La anti-civilización azteca, de la que se siente tan orgulloso, todos los que saben leer saben lo que era cuando llegamos los españoles: el horror, el horror; y datos y pruebas hay para parar un  tren. Los sacrificios humanos convertidos en industria, genocidio, barbarie. La guerra continua a sus vecinos para sojuzgarles. Los albinos metidos en jaulas al lado de los animales en el zoológico. La tiranía y la opresión por sistema. Ni siquiera conocían el cero ni… la rueda. En fin, para qué seguir. Por eso los españoles tuvieron que poner orden, justicia y civilización donde reinaba lo contrario.

* Tras darnos la patada, Méjico no ha levantado cabeza. Tiranía masónica revolucionaria. Opresión de los indígenas. Caciquismo. Barbaridad. El país con mayor índice de crímenes –además brutales– y desapariciones. Mordidas institucionales. Corrupción galopante. O sea, como en tiempos de los aztecas. Por ello ¿de qué alardea López Obrador?

* Además, Méjico perdió a manos yanquis prácticamente la mitad de su territorio. ¿Por qué el imbécil de López Obrador no exige a Trump que pida perdón por tal robo? ¿Por qué no le exige que pida perdón por el genocidio de todos los indios de los EEUU?

* Ahora lo más doloroso: que un mindundi, gilipollas, anormal, patán, idiota, corrupto y seguro que cornudo, que no tiene media leche, cobarde, rastrero y todo lo que quieran, se haya atrevido a mandar tan infecta cartita sólo se debe a que: a España flaca, todo son pulgas. Se debe a que no hay un Rey, ni un Gobierno que de inmediato le hayan dado la respuesta adecuada; ni unos políticos, ni unos españoles como Dios manda. Se debe a que nos hemos hundido en la peor, más grave y aguda crisis moral de toda nuestra Historia, que aprovechan todos los mierdas del mundo para tocarnos lo que es evidente que no tenemos. En el fondo, la culpa no la tiene López Obrador, un canalla impresentable, la tenemos nosotros. ¡Qué pena!

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